Ser de dos mundos y construir uno propio
Ser migrante desde que nací me dio la fuerza y la inspiración para fundar Guáramo Argentina, una ONG dedicada a la integración migrante. Quise crear un espacio donde la integración se viviera como lo que experimenté en Venezuela: sentirnos en casa, aún lejos.
Guáramo nació con foco en la empleabilidad, pero se transformó en una red de afectos, herramientas y posibilidades. Llevamos más de 4 años acompañando procesos reales, conectadas con la experiencia migratoria desde la escucha, la investigación y el acompañamiento.
Al principio, como tantas personas migrantes, trabajé en lo que se podía. Fue por un tiempo breve, porque siempre tuve clara una decisión: no abandonar aquello que realmente amo, el trabajo social. Con el tiempo, logré consolidar mi camino y vivir de mi vocación: liderando proyectos, acompañando comunidades, facilitando procesos de aprendizaje y compartiendo historias, esperanza y herramientas.
Pero así como la migración cambia los planes, también lo hace la realidad económica. El cierre de financiamientos a organizaciones sociales a nivel global, sumado a la crisis económica en Argentina, me obliga a mirar un lugar que antes no había considerado con tanta claridad: la necesidad de buscar trabajo más allá del mundo de las ONG. Necesito estabilidad económica para mí y para mis hijos, y eso implica, por ahora, poner en pausa algunos proyectos para priorizar lo urgente.
Hoy vuelvo a presentar candidaturas con miedo, pero también con la esperanza de esa llamada que me invite a una entrevista y me diga: «Nos gusta tu perfil, ¿puedes comenzar tal día?» Y como tantas veces les he dicho a quienes he acompañado en este camino: confío en que la oportunidad llegará. Porque llegar a fin de mes no debería ser un sacrificio angustiante, sino una experiencia digna, posible, estable.
En este proceso descubrí que el último CV que había subido a una plataforma era del 2020. Pensé: qué afortunada fui de no haber tenido que buscar trabajo durante cinco años. Ese pensamiento me dio perspectiva… y también fuerza para volver a empezar. Para buscar, con todo lo aprendido, nuevos lugares donde desempeñarme.
Porque a veces, para encontrar el equilibrio en la vida, hay que perderlo. Y de eso se trata caerse y levantarse: siempre con optimismo y constancia. Aunque no sea garantía de lograrlo, esas dos cosas siempre te llevan a un lugar mejor.
Si sabes de algún trabajo donde creas que puedo aportar, házmelo saber. Porque esta búsqueda, cuando se hace en red, siempre se vuelve más amable y segura.
